lunes, 2 de abril de 2012

Tras bambalinas

Entre acto y acto se duermen un ratico, chequean mails, juegan con aparatitos electrónicos o simplemente intentan que la cara no se les escurra entremanos.

Algunos siguen entrenando sus imposibles trucos hasta último minuto.

Otros, siempre fantaseados, charlan como si en el café.
Cuentan historias de mundo que han volado y conocido gracias al Cirq do Soleil.

En el intervalo, 20 minutitos para pasar por el buffet.
Es extraño. Quien diría que hadas y lagartijas también comen molho y carne asada con farofa..

La coach llama. Es hora de volver al bosque encantando.


Detrás del pasillo mágico, el escenario a oscuras. Aunque hay cierto resplandor.
Tal vez provenga de todos esos ojitos sin edad que, ya acomodados, aguardan el segundo acto.









Pescadores do tempo

Hace años que moran en la Bahia dos Ossos.

El agua les llega a las rodillas.

A diario reciben la visita de sus compañeras las gaviotas.

Posadas en sus hombros, ellas traen noticias sobre cardúmenes y tormentas cercanas.

De día son fotografiados por cientos de foráneos que descienden de esos raros edificios flotantes.

Incansables, indiferentes, continúan su labor.

De noche, algo más solitarios, recogen las redes y tiran de la cuerda del tiempo.


Intentan pescar y rescatar aquella paz y tranquilidad de la que gozaba Buzios, hace ya un tiempo.

Tal vez unos treinta años...